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¿Son las gamejams la puerta de entrada para el crunch?
En una industria del videojuego en la que el Crunch se ha convertido en una lacra ¿pueden las gamejams retroalimentar esa cultura del esfuerzo desmesurado visto como algo positivo?

Ayer, mientras pensaba en mis cosas, me vino un pensamiento a la cabeza:
En un contexto como el de la industria del videojuego, en el que el Crunch es un problema serio ¿Son las gamejams un aporte más para romantizarlo?
Me pareció una pregunta interesante y decidí compartirla por twitter, con un par de respuestas tanto a favor como en contra de la idea. Yo no tengo claro si realmente la filosofía de las gamejams pueden ayudar a afianzar la cultura del crunch y por eso me he abierto a escribir este pequeño texto.
Me comentaban que una gamejam, a diferencia de lo que sucede normalmente con el crunch, tiene unas fechas bien delimitadas y no suponen un gran riesgo para el desarrollador. Ciertamente estaría de acuerdo con esa afirmación si las gamejams se celebraran en un mundo ideal en el que la filosofía del crunch no fuera una dominante en el sector de los videojuegos, pero no es así.
El crunch es casi una norma de la industria, prácticamente todos los estudios tienen épocas, de entre semanas y meses de duración, en las que llegan a hacer una enorme cantidad de horas extras, especialmente con el objetivo de cumplir unas fechas límite. Incluso hay estudios que han convertido el crunch en el modo habitual de trabajo y pueden tirarse años en esta situación de jornadas de trabajo interminables, provocando serios problemas en los trabajadores, que al final son los más perjudicados de todo esto.
Pero hay muchos desarrolladores para los que el crunch no es un problema. No entienden el crunch como lo que es, un mal endémico instaurado en la industria del videojuego, causado en origen por las malas planificaciones en las cargas de trabajo y los plazos de entrega. Por el contrario, estas personas entiende el crunch como algo natural, algo “propio” del desarrollo de software.